Publicado en "Pueblos Indígenas"

Propuestas Coordinación Étnica Nacional de Paz -CENPAZ 
para implementación de los acuerdos de la Habana.
(Documento en permanente construcción y retroalimentación)


Porque la Naturaleza me ha educado, como educó las aves del bosque solitario, que allí entonan sus melodiosos cantos y se preparan sabiamente para construir sus casuchitas, sin maestro. Y me cantaban las aves. Y la misma naturaleza me acariciaba y me regaba con flores, hojas y gotas de rocío, cuando recibía el beso maternal de mi madre, que en paz descanse." 
Manuel Quintín Lame Chantre


La Coordinación Étnica Nacional de Paz (CENPAZ) es una confluencia de Pureblos, Autoridades y organizaciones étnico territoriales del orden nacional, regional y local que articulan con el objetivo de generar propuestas para la construcción de paz en nuestros territorios que están pensadas para construir en conjunto con el campesinado, los movimientos sociales y el pueblo Colombiano.
 
Las organizaciones que hacen parte de CENPAZ, la Coordinación Nacional de Pueblos Indígenas (CONPI), la Coordinación Nacional de Comunidades y Organizaciones Afrocolombianas (CONAFRO), Comunidades Construyendo Paz desde los Territorios (CONPAZ), la Asociación de Autoridades del Pueblo Wounaan de Colombvia (WOWNDECO)la Asociación Sindical del Magisterio Quibdoseño y Chocuano (MASEAQCH), la Federación de Pequeños y Medianos Mineros del Chocó (FEDEMICHOCÓ), así como los Capítulos Regionales de CENPAZ y sus organizaciones territoriales, construimos en conjunto con otras organizaciones afrocolombianas e indígenas que convergen en la Comisión Étnica de Paz para la Defensa de los Derechos Territoriales el Capítulo Étnico de los Acuerdos de Paz entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP.

Hoy como CENPAZ hacemos parte de la Instancia Especial de Alto Nivel con Pueblos Étnicos que creó el acuerdo para dar impulso y seguimiento al proceso de implementación de lo pactado asegurando el enfoque étnico territorial en permanente dialogo y generación de propuestas ante la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación (CSIVI) y ante las las instituciones estatales encargadas de dar cumplimiento a lo acordado. 

El presente documento recoge una serie de propuestas mínimas para la implementación de cada punto y subpunto de los acuerdos de la Habana elaborado entre marzo y abril de 2017 que se desarrollaron a partir de los principios de salvaguardar los derechos étnicos territoriales de los pueblos indígenas y comunidades negras del país, que reconocemos han sido conquistados en la movilización social y no prevendas del Estado, y rescatando los escenarios que se ganaron con el enfoque étnico en los acuerdos de la Habana en especial lo consagrado en el numeral 6.2 (El Capítulo Étnico) del acuerdo final donde de reafirma la transversalidad activa en toda la implementación proyectada en los territorios de los pueblos étnicos del país. 

El documento recoge desde propuestas de articulación de la nueva institucionalidad que crea el acuerdo para la construcción de paz en un diálogo horizontal y permanente con las autorizadas de los pueblos étnicos y las comunidades en sus territorios hasta disputas conceptuales y epistemológicas con el acuerdo de Paz que evidencian la necesaria articulación de la diversidad Étnica y Cultural de los pueblos originarios, Rrom y negros del país y sus cosmogonías, usos y costumbres.

Finalmente diremos que el documento está escrito en función del documento pactado en la Habana y no en las interpretaciones normativas y políticas que en escenarios como el Congreso e la República, el diseño institucional que viene desarrollando el Gobierno Nacional o las intenciones de la Fiscalía General de la Nación que abiertamente quieren reinterpretar los elementos de cambios estructurales que pueden presentarse con la implementación de lo acordado y romper la histórica demagogia de las élites colombianas que mienten cada 4 años bajo el principio de que "todo cambie para que nada cambie". En tal razón en este documento no desarrollamos nuestras propuestas y consideraciones en relación con el desarrollo legislativo del acuerdo en marco del FAST TRACK que se tratarán en otro texto y que incluyen las consideraciones en relación con los proyectos de ley que se han tramitado y tramitan en el Congreso de la República, sobre los Decretos Presidenciales sancionados y nuestras intervenciones ante la Corte Constitucional en la revisión consagrada en el acuerdo.

Bakata, Agosto de 2017
Coordinación Étnica Nacional de Paz - CENPAZ




Conversatorio - El abordaje interétnico intercultural en la implementación de los acuerdos de Paz, realizado en la sede principal de la Universidad Santo Tomás, cuyo objetivo se centró en el análisis de las experiencias de los territorios interétnicos en el marco de la actual transición política, social, cultural, económica y territorial del conflicto armado en Colombia.

Por: IPDRS


Entre los días 17 y  18 de junio, en la localidad de Nagataima (Tolima), se realizó el Intercambio de experiencias entre la Nación Qhara Qhara y el Resguardo Indígena Pijao. Se trató de un diálogo bastante fructífero entre dos procesos organizativos y contextos nacionales diferentes. Samuel Flores, ex quraqa de la nación Qhara Qhara (Chuquisaca, Bolivia) explicó que las unidades territoriales de los Andes, las markas y los ayllus, en la actualidad buscan la reconstitución territorial del Qullasuyu. Los dirigentes de la Asociación de Cabildos Indígenas de Tolima – ACIT explicaron el proceso de defensa y organización del Resguardo del pueblo indígena Pijao, en un contexto de adversidad para los pueblos afectados por el conflicto armado.

El intercambio lo inició el líder Orlando Pamo Chaguara, explicando el proceso de constitución del resguardo Pijao, su resistencia y defensa del territorio, a partir de 3 comunidades nativas. Así mismo, impresionó mucho la participación de Luz Mery Panche, líder indígena nasa que informó a todos sobre los avances en las mesas de negociación como representante de la Coordinadora de Organizaciones, Movimientos y Pueblos Indígenas de Colombia – COMPIC, quien se refirió a la necesidad de construir la “justicia propia” y la “educación propia”, y cómo es que el nuevo contexto colombiano, referido a la construcción de paz, requiere de consultar a los pueblos indígenas pues cualquier plan de desarrollo y/o resarcimiento a las víctimas de la guerra, debe constituirse con un enfoque territorial y étnico.


A su vez, el antropólogo boliviano Pedro Pachaguaya se refirió a los avances legislativos de su país. Advirtió que éstos deben ser considerados como avances para toda la región y no sólo, como experiencias locales. Puntualmente, la Constitución política del Estado plurinacional de Bolivia, plantea la preexistencia de los pueblos indígenas al Estado y la República, y además, la igualdad de jerarquía entre la justicia ordinaria (occidental) y la justicia indígena. Estas oportunidades son únicas y no tienen precedentes en la historia, sin embargo, descolonizar las formas de entender la justicia y ejercer, tanto los derechos civiles como la capacidad jurídica, resulta un proceso largo y dificultoso.7

Samuel Flores por su parte, explicó que con los avances mencionados, los pueblos indígenas en Bolivia habían logrado que el Estado y sus instituciones tradicionales, deje de exigirles personerías jurídicas y además, tener representación directa en instancias de gobierno regional. Recomendó que los pueblos indígenas busquen su origen, su historia y raíces, para así fortalecerse y justificar para sus nuevas generaciones el ejercicio del gobierno propio. Explicó que en Bolivia, las organizaciones nacionales campesinas e indígenas, habían tenido su momento y aporte, hoy por su funcionalidad al gobierno y su dependencia a las agencias de cooperación se han debilitado y perdido el norte de sus agendas, por lo que finalmente, las demandas y agendas, deben recaer en los territorios y la construcción de sus gobiernos.


La Asociación de Cabildos Indígenas de Tolima – ACIT, explicó que dada la violencia que se remonta a la colonia española, el pueblo Pijao ha sufrido mucha pérdida de identidad, sin embargo, ante el  permanente acecho de la violencia y el desplazamiento forzado, la unidad del pueblo se debe a la defensa territorial y humana. Varios ancianos presentes, se refirieron con tristeza a los muchos hermanos que perdieron en el camino, el resistirse al desplazamiento e incluso sumarse a las filas de una lucha que creían fue de todos.

El Colectivo Agrario Abya Yala dinamizó el Intercambio dibujando en el suelo un mapa sudamericano sin fronteras nacionales que ofrecía diversos objetos comunes a las diversas culturas.

Por Achiote / Colectivo Agrario Abya Yala
Muchas preguntas rodean el proceso de implementación de los acuerdos de la Habana y en las generaciones que serán protagonistas de la construcción de la paz en Colombia hay gran interés sobre el proceso de dejación de armas de las FARC-EP y en entender cómo construir canales de reconciliación, de perdón, de mirar hacia adelante, como en el espiral que es reconociendo lo ya caminado, viendo hacia atrás.
Desde el sábado 8 de abril, hasta el miércoles 12, en la “semana santa” en que muchos descansan, se reunió el Grupo Pijao, conmemorando sus 5 años de trabajo y en un nuevo capítulo de la Escuela #CultivandoCosechas Juan Manuel Ortíz Palomá, en homenaje a uno de los integrantes del grupo, que siendo concejal de Natagaima, trascendio en cuerpo en un accidente de tránsito. Como Colectivo Agrario Abya Yala acompañamos la realización de la Escuela en dos días de trabajo en el cabildo indígena Ico (deidad en las cosmogonía Pijao) Valle de Anape del municipio de Ataco, Sur del Tolima. En la Escuela la afirmación y rescate de la identidad ancestral Pijao, viene tejida del acompañamiento espiritual de los Mohanes y Mohanas, mayores, mayoras y médicos tradicionales que reivindican el uso del Tabaco y otras plantas de protección y conexión con la vida para la vida. Los jóvenes Pijao lo saben y por eso los acompañan en su camino.


Como principio de trabajo conocernos, escuchar nuestras historias, compartir como jóvenes de 12 a 32 años, de cabildos indígenas de los municipios de Natagaima, Coyaima, Chaparral y Ataco, jóvenes de padres y abuelos campesinos de Boyacá y Bacatá. Al recorrer apartes de las biografías que nos juntaron en este intercambio de saberes e historias personales fue clara la huella de la guerra. Hermanos, padres y madres hoy ausentes de la vida cotidiana y de la lucha por los derechos populares; familias campesinas desplazadas y desterradas por la violencia de estado o la violencia económica. En respuesta afloran los deseos de soñar y hacer posible el país negado,  florecen los principios del Grupo y su apuesta por afirmar la identidad como hijos y nietos de los pueblos indígenas y campesinos. Son jóvenes, esperanza en movimiento que recorre el territorio del Pueblo Pijao en Tolima como partida para habitarlo y para defenderlo.
Con el escenario de construcción de Paz que abren los acuerdos de la Habana en la vida cotidiana y en los debates y diálogos de calles y veredas en Colombia, otro de los escenarios que trabajamos en la escuela teórico-práctica, desde las expresiones que permite el teatro del oprimido, fue el manejo no violento de los conflictos, camino por andar como sociedad en Colombia. La violencia de las élites nacionales y su expresión regional y local, y las formas corruptas de apropiación de lo público han generado un desprecio y repudio popular por el ejercicio de la política, limitado hoy día en la mayoría de los casos por el vacío ejercicio electoral. Con sus guerras y el desprecio por el pueblo han venido generalizando esa misma violencia en las vidas cotidianas que se refleja en las cosas más sencillas, en el bullyn, en la violencia contra la mujer, en la falta de diálogo para enfrentar los problemas diarios.  Esa herencia de múltiples y convergentes formas de opresión debe erradicarse desde el poder político como un compromiso real de lo pactado por parte del Estado Colombiano en Cuba y como elemento básico que inspire la construcción de paz  en el día a día.

En esta mirada, en la Escuela #CultivandoCosechas Juan Manuel Ortíz Palomá hablando a muchas voces sobre el proceso de implementación y la respuesta generancional a la guerra, vimos cómo mientras en campos, veredas y pequeños municipios, Grupos como el Pijao se preparan para ser partícipes desde los territorios, se complementan con expresiones tambien juveniles como las vividas en las ciudades tras la exigencia del derecho a la paz, la fiesta tras la firma de las negociaciones en Cuba, la defensa masiva en las calles del acuerdo tras la pérdida en el plebiscito y en la veeduría a la implementación tanto en el "fastrack" como en el contacto directo de jóvenes estudiantes de universidades privadas y públicas con procesos como los de la Zonas Veredales de Transición y Normalización y la campaña Venga esa mano por la Paz.
En estas manifestaciones resalta un espíritu de ciudadanía activa que contagia corazones de todas las edades y que ve y sabe de política y se la juega por la paz, que contrasta con las miradas neoconservadoras, fanáticas religiosas y basadas en el miedo al cambio, que son expresadas en los actos homofóbicos y llamados a desconocer el gran paso que se dió con la salida negociada al conflicto armado entre el Estado Colombiano y las FARC-EP del llamado Uribismo. Ese espíritu guerrerista que ha habitado el miedo hoy día se acalla amorosamente con el llamado a muchas voces, especialmente el de las víctimas de la guerra,  para generar espacios de reconciliación en esta Colombia herida por la guerra, donde perdimos todas y todos y dónde quienes se beneficiaron económicamente de la violencia puedan perdonarse y buscar escenarios de justicia social que afirmen la diferencia.
A través del mundo son muchas las imágenes que representan el miedo que impone la guerra. En ese escenario como colombianas y colombianos somos vistos en el mundo como esperanza de cambio. Ese es nuestro papel ahora en la historia como generaciones. Así como inspiró Sudáfrica con el fin del Apartheid, o Irlanda del norte con el fin de la guerra y el ejemplo de los países centroamericanos con sus aciertos y sus muchas deudas con las víctimas, hoy nuestra Colombia con el fin del conflicto armado, que camina con la férrea decisión de las FARC-EP y del proceso que va con el ELN, tiene por responsabilidad mostrarle al mundo como hemos resistido como pueblos al embate de la guerra en estos 525 años de saqueo de la Abya Yala y como saldremos fortalecidos del conflicto armado de estos últimos 60 años.  
En todo este proceso de cambio como nos lo enseñan los jóvenes del Grupo Pijao tenemos que ver con orgullo a nuestra ancestralidad, a nuestra identidad, a nuestro territorio, a la historia de la Colombia profunda. En cada región hacer homenaje a nuestros héroes populares y conocer sus enseñanzas y aprendizajes es fundamental. Para el país de la Colombia de las mayorías lo Jóvenes Pijao rescatan la herencia de Eutiquio Timoté, de la Cacica la Gaitana, de Manuel Quintín Lame y desde el recorrido por el territorio del que son titulares el cerro del Pacandé, los Nevados de la diosa  Dulima y del Ruiz, los picos de los avechuchos y sus gentes, se construyen los nuevos relatos de fin del conflicto armado. 
¡Señores de la guerra su tiempo se acabó!

Gracias Cubio : )


El pasado 27 de marzo se realizó en la Universidad Externado de Colombia el conversatorio “Propuestas  y Retos de los Pueblos Étnicos en la Implementación de los Acuerdos de Paz en sus Territorios”. Organizado por la Coordinación Nacional de Pueblos Indígenas (CONPI) y la Coordinación Nacional de Organizaciones y Comunidades Afrodescendientes (CONAFRO). El evento estuvo apoyado por el Colectivo Agrario Abya Yala, el colectivo Yuca Brava y Juventud Rebelde. Este espacio fue convocado para dar a conocer los principales aspectos, retos y las propuestas de las organizaciones indígenas y afrodescendientes frente al Capítulo Étnico del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto Armado y contó con la moderación del economista investigador y coordinador del equipo asesor de CENPAZ Jorge Andrés Forero - Gonzalez.

En primer lugar Sneither Cifuentes, investigador del Colectivo Agrario Abya Yala presentó el capítulo étnico. Posteriormente se dio un intercambio de percepciones y propuesta por parte de Loretta Meneses representante de la Coordinación Étnica de Paz (CENPAZ), y Armando Valbuena representante de la Comisión Étnica Para la Paz y Defensa de los Derechos Territoriales, plataformas que se han conformado para hacer el seguimiento, respeto de derechos y verificación a la implementación de los acuerdos de paz articulando en la Instancia Especial de Alto Nivel con los pueblos étnicos, que tendrá las funciones de actuar como consultora, representante e interlocutora de primer orden de la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo Final (CSIVI). Para complementar la discusión, Sandra Naranjo asesora del movimiento ciudadano Voces de Paz, hizo una presentación sobre los avances y retos que se vienen presentando en el escenario legislativo en cuanto a la aprobación de las leyes y reformas constitucionales que implementan el Acuerdo de paz.

En la presentación del capítulo étnico Sneither Cifuentes, subrayó: 

  • Que la inclusión de un capítulo étnico es una oportunidad histórica para reparar siglos de constante marginalización social para los pueblos indígenas y afrodescendientes y despojo de sus territorios ancestrales. En ese sentido una adecuada implementación del capítulo de reforma rural integral puede ayudar a solucionar el problema general que incubó el conflicto armado y que ha afectado profundamente a las comunidades étnicas del país. 
  • Destacó el reconocimiento en el capítulo étnico de los derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes con garantías de seguridad física y jurídica para el ejercicio de la  autonomía en sus territorios, el ejercicio de la participación política en escenarios locales y nacionales y las garantías para acceder a la reparación integral, todo lo anterior con un adecuado enfoque diferencial étnico que garantice el respeto a sus formas ancestrales de manifestación política, organización y creencias cosmogónicas.
  • Entre las dificultades en la implementación y cumplimiento de los Acuerdos, resaltó la manera unilateral con que el gobierno pretende implementar sus políticas y leyes desconociendo las mesas de concertación con las comunidades, usando el Fast Track para posicionar sus iniciativas sobre temas minero-energéticos.
  • Como retos, subrayó que frente al acuerdo de fortalecimiento de la guardia indígena y cimarrona que se establece como una garantía de seguridad para los pueblos étnicos, se necesita una autogestión y reconocimiento de autoridad étnica que asegure que el Estado no haga solamente presencia con el ámbito militar sino que estas autoridades logren, a su vez, cumplir un papel de relacionamiento con el Estado desde una perspectiva étnica y asegurar las formas ancestrales de autoridad, organización, jerarquización y cosmología propia de estas poblaciones para asegurar los enfoques diferenciales y étnicos del Acuerdo.                                                                        

Loretta Meneses representante de CONAFRO y de CENPAZ recordó que:
  • La exclusión, el asesinato y las agresiones  que las comunidades Afro han sufrido al reclamar sus derechos, situación que es la continuidad de la trata trasatlántica de personas, cuerpos y comunidades. Así mismo se presentó la Coordinación Étnica Nacional de Paz, que desde 2016 viene trabajando para asegurar las consultas previas para entablar diálogo sobre 18 propuestas concertadas con el gobierno.
  • Lorena resaltó que los diálogos de la Habana, ha podido abrir diálogos con mesas interculturales y otros escenarios que sirven para proponer salidas a la situación, en los territorios se está luchando por la garantía al respeto al territorio y llama a presionar para que se cumpla lo acordado, porque se está jugando el presente, futuro y la etnicidad donde sin importar el tamaño de las poblaciones afros se debe respetar sus procesos, porque no es un tema únicamente del Pacífico colombiano.

Por su parte Armando Valbuena exconsejero mayor de la Organización Nacional Indígena de Colombia  y representante de la Comisión Étnica Para la Paz y Defensa de los Derechos Territoriales:

  • Resaltó la importancia de los avances en el reconocimiento de los territorios indígenas últimos 40 años, y señaló que con los Acuerdos de la Habana se abre más posibilidades para este reconocimiento.
  • Por otro lado señaló que han sido testigos de los incumplimientos del gobierno con las FARC y con los pueblos indígenas, lo que  ha generado dudas, pues no se ha consultado previamente a las comunidades indígenas, ni a la Mesa Permanente de Concertación con los Pueblos Indígenas, como había sido el acuerdo, los proyectos de Ley y Reformas constitucionales que serán aprobadas en el marco del “fast track”.
  • Además identificó que es necesario unificar la instancia de alto nivel con la Mesa de Concertación teniendo en cuenta que existen 1300 acuerdos incumplidos por parte del Gobierno nacional con los pueblos indígenas y 300 acuerdos incumplidos con las comunidades afro. Hay que defender esta paz nuestra pero entendiendo como incumple el gobierno.
Sandra Naranjo, asesora de Voces de Paz señaló:
  • Que como resultado del Cónclave de la CSIVI ampliada realizado en Cartagena el pasado 25 y 26 de marzo  se acordó priorizar el trámite de las normas necesarias para la implementación del Acuerdo Final. El Gobierno Nacional presentará durante el mes de abril, ante el Congreso un paquete de proyectos de reforma constitucional y de ley para el desarrollo del Punto de desarrollo agrario integral, sin embargo hay preocupación porque lo étnico no tiene la importancia que merece en la construcción de la propuesta normativas que desarrollan el acuerdo de paz.
Como conclusión en el conservatorio por parte del público se señaló que el mayor reto en la implementación del acuerdo es frenar el exterminio físico y cultural de los pueblos indígenas y afrodescendientes. Al finalizar el conversatorio quedaron muchas más preguntas y debates en el aire que serán abordados en próximos eventos que han sido programados por parte de la CONPI y CONAFRO, para seguir avanzando en discusiones que brinden mayores elementos de análisis y permitan hacerle seguimiento a una adecuada implementación de los acuerdos de paz.  

*Por Adolfo Ballesteros y Diego Balvino Chavez Chaves CONPI Bacata

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